Acordanzas de San Pelegrin

Acordanzas de San Pelegrin narra la vida de mi abuelo, Pascual Grasa Mur. Fue realizado a partir de las grabaciones efectuadas entre 1988 y 1990 por Armando Otero y Migalánchel Martín Pardos, que recogían un total de 65 horas de conversaciones con Pascual Grasa Mur, habitante hasta 1970 del lugar hoy despoblado de San Pelegrín (Huesca), sobre la historia y las tradiciones del pueblo, sus vivencias y recuerdos.

El también somontanés Chesús de Mostolay, ha realizado una exhaustiva transcripción de los textos, precedida, además, por una extensa introducción que viene a situar, geográfica e históricamente, el espacio rememorado por este informante de excepción.

Acordanzas de San Pelegrin

Migalánchel Martín, en verano de 1984 iba a conocer en la sede del Ligallo de Fablans a Armando Otero Ruiz. Algunos años después conocerán a uno de los últimos habitantes de San Pelegrín, el señor Pascual Grasa, y emprenderán –gracias al entusiasmo y frenética actividad de Armando Otero- la aventura de grabar en cintas todos los recuerdos de la vida del señor Pascual en su pueblo. Esas grabaciones serán el origen, años más tarde, de un grandioso volumen: “Acordanzas de San Pelegrín”, escrito por otra persona de esa redolada, Chesús Mostolac Cereza (de Casa Mostolay de Adahuesca).

Acordanzas de San Pelegrin

Transcripción de lo que dijo Pascual Grasa cuando se fue de su casa abandonando el lugar donde había estado toda su vida con su familia:

Y con a mesma llabe santigüé ra puerta:
“Padre, Hijo y Espritu Santo. Amén.
Adiós, casa querida que m’has criau.
Con qué pena de mí corazón,
pero t’he teniu d’abandonar”
Acoché a cabeza y m’en fue, lleno de bergüenza de tener que ser yo, dispués de zientos d’años, o que zerrase aquella puerta.